jueves, 28 de diciembre de 2017

Tendencias Estratégicas Globales: hacia 2045


Este es el título de la 5ª edición de la publicación  Tendencias Estratégicas globales del Ministerio de defensa británico y que aborda  cual  será la identidad y el papel del Estado.

 El estado será el actor dominante en asuntos internacionales en 2045 pero, a la par,  las empresas privadas o semiestatales y las organizaciones no gubernamentales ejercerán una influencia creciente, pero sin llegar al ejercicio de poder  de toma de decisiones similares a los estatales. Mención especial es lo que atañe a las compañías privadas de seguridad ya que los Estados están subcontratando cada vez más su monopolio de la fuerza.

 Las personas se definirán a sí mismas – en un contexto de migración creciente – no tanto por su nacionalidad, sino por vínculos  con las comunidades virtuales. La religión seguirá siendo un componente importante de la identidad y las mejoras tecnológicas potenciara la transformación de la identidad humana al mejorar la percepción sensorial, el rendimiento físico e  incluso el control del miedo y otros estados emocionales.

En los países en desarrollo, algunas personas pueden seguir sintiéndose más estrechamente vinculadas por lealtades tribales u otras lealtades que conectadas con el Estado y este a nivel mundial,  tendrá menos relevancia para el individuo, debido al movimiento de personas, información e ideas a través de las fronteras nacionales. La desconexión social con el Estado, conlleva un menor interés en apoyarlo. La participación en la política seguirá cayendo, lo que podría provocar que los ciudadanos cuestionen la legitimidad de sus gobiernos.

También nos revela el  informe que  el impulso separatista irá en aumento, sobre todo porque las grandes urbes reclamarán estatutos  especiales, incluso como entidades independientes. Ciudades como Seúl, Taipéi, Shangái, Hong Kong, Kuala Lumpur, Singapur o Yakarta , están desarrollándose a una velocidad mucho mayor que las regiones y los países en que se sitúan y por lo tanto influirán cada vez más en las políticas de esos Estados o exigirán mucha mayor autonomía.

Las zonas interiores de muchos países, incluidos los occidentales, están perdiendo población pues las posibilidades de ganarse la vida son mucho menores, ya que apenas hay industria y la agricultura y ganadería están en un declive acentuado. Sus habitantes se marchan a las ciudades, donde las opciones de empleo son mucho mayores y, como ha ocurrido en otros momentos de la historia, terminan concentrándose en aquellas urbes donde viven quienes tienen recursos y precisan de servicios. Para 2045, señala el informe, el 70% de la población mundial vivirá en grandes ciudades.  Las ciudades globales (Nueva York, Tokio, París, Fráncfort, Zúrich, Ámsterdam, Los Ángeles, Sídney o Hong Kong) serán las beneficiadas en este nuevo contexto, ya que se convertirían en los principales centros comerciales y financieros del mundo y recogerían gran parte del capital, del talento y de las ventajas que traen las interconexiones.  

Póngase este informe en relación con otro trabajo ya mencionado en entrada anterior de Carles Ramió, en  La Administración Pública del Futuro (Horizonte 2050). Instituciones, Política, Mercado y Sociedad de la Innovación,Tecnos,  2017 y podemos mirar hacia el futuro del Estado administrativo  con cierta prospectiva, anclada en proyecciones  y predicciones y conjeturas  

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